Se dice que estamos viviendo en la sociedad de la información en buena medida porque las computadoras, la microelectrónica y las telecomunicaciones, que no son otra cosa que medios de procesar y transmitir información, están por todas partes y cada día ocupan un lugar más importante en muchas actividades.

Sin embargo, nuestra vida cotidiana nos lleva a pensar que la informática —término con el que a partir de este momento designaremos a la unión de los aparatos de procesamiento de información y las telecomunicaciones— juega un papel central sólo entre los expertos en cómputo o entre quienes tienen un trato cotidiano con las telecomunicaciones. Pues bien, esto no es así, y en las siguientes líneas trataremos de demostrártelo.

¿Qué es algo de 2 centímetros de ancho, 5 milímetros de alto, y que se encuentra tanto en tu despertador como en el Voyager, en los semáforos o en los coches, en tu horno de microondas, en los cajeros automáticos, en el banco o en cualquier laboratorio de análisis clínicos?

Exacto, es el microchip, tal vez el dispositivo informático más famoso, y aunque a veces no nos demos cuenta de ello, este pequeño componente integrado por millones de circuitos microscópicos y conectado a través de las telecomunicaciones modernas, está en muchos de los aparatos que usamos y es el actor principal detrás de una gran cantidad de las acciones que realizamos cotidianamente.